Un líder de exportación

Postigo

Por José García Sánchez

Más de un mexicano se preguntará las razones que puede tener una persona como Felipe Calderón Hinojosa para seguir hablando constantemente contra el actual gobierno a pesar de que tiene el agua hasta el cuello.

Para quien piensa que se trata de un síntoma del delirium tremens es necesario repensar la vieja estrategia de la derecha de encontrar en los actos de justicia una muy publicitada violación ilegal e injustificada a la libertad de sus miembros. Es decir, Calderón sigue hablando porque cuando lo encarcelen tendrá como justificación que se trata de un preso político que lo encarcelan por cuestionar el actual gobierno. De ahí su verborrea.

Ante esta postura falsa se sumarán los “abajo firmantes”, los boas, los de frena, los panistas nostálgicos, los priístas rancios y tratarán de convencer en foros internacionales que en México se violan los derechos elementales de los ciudadanos. ¨Pero ni violación a los derechos sino justicia y ciudadanos no son, ellos son delincuentes, pero si encuentran eco en los medios resentidos, en los dirigentes de foros fascistas como la OEA, el problema crece para el gobierno legítimo y se crean puentes hasta para crear un gobierno paralelo en el extranjero.

Así, las técnicas de la derecha resurgen, no se renuevan porque hasta la fecha les ha funcionado, como ahora sucede en Venezuela, porque si alguien crea semejanzas con ese país es la derecha y no el gobierno. Esto debe quedar claro.

Es lo mismo que hacen los diarios convencionales al aventurar juicios y adelantar vísperas sin sustento, su público no está dentro del país. Aquí nadie les hace caso, su principal público está fuera de nuestras fronteras, donde deben mostrar que son víctimas y que siempre lo fueron, cuando en realidad fueron los delincuentes que saquearon el país y que a la hora de pagar sus delitos se dicen no sólo inocentes sino objetos de persecución.

La derecha no está organizada pero no necesita trazar estrategias, sólo dividirse el trabajo. Su método ha sido el mismo desde hace 50 años, tiene experiencia en ese tipo de golpes de estado blandos; no intentan un golpe de Estado militar porque saben que en México los militares son leales, no tanto porque haya pasado de moda en sus catecismos saboteadores.

Ahora, lo importante es la reiteración más que la sustancia, porque quien habla más tiene mayores posibilidades de convertirse en el líder en el exterior, aunque dentro del territorio mexicano carezcan de apoyo social.

Pero en este caso de las valoraciones a la actual administración no sólo es necesaria la repetición sino la estridencia, así mientras más pasa el tiempo, mayor es la intensidad de las críticas. Del propio Calderón es una muestra innegable de esta aparente audacia crítica que posteriormente le servirá para posicionarse como líder, o, por lo menos, como una víctima de la falta de libertad de expresión o bien de la represión que lo convierte en preso político.

Así Calderón dijo en días pasados que debería considerarse la rebelión armada para derrocar al régimen populista que vivimos. En ese esquema mientras más lejos vaya en sus palabras consideran que tienen más amarrado el liderazgo en el exterior.

Más de uno quiere ser el Guaidó mexicano, como si se tratara de una meta a seguir, cuyo objetivo está más cerca de la vergüenza que de la dignidad y más cerca de la traición a la patria que de la representación social.

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