Morena pierde su bastión CDMX

Derrota sorpresiva

Todavía no entienden que no hay enemigo pequeño ni liderazgo eterno en la dinámica de la política contemporánea

Por Ángel Álvaro Peña

La voluntad popular es sagrada. El respeto a la decisión de una de las poblaciones más politizadas estará en la memoria de Morena que no supo cómo continuar un liderazgo que desde el siglo pasado mantenía como bastión de la izquierda en México.

Si se trazara una línea imaginaria en la mitad de la CDMX, vemos que, en cuanto a territorio se refiere, un corte vertical divide a la mitad su espacio electoral. Por un lado, las alcaldías de arraigo del oriente de la ciudad como Iztacalco, Iztapalapa, Venustiano Carranza, Milpa Alta, Tláhuac, Gustavo A. Madero se mantuvieron bajo el manto de Morena, pero perdió otras alcaldías que consideraba propias como Xochimilco, Coyoacán, Álvaro Obregón, Miguel Hidalgo, Azcapotzalco, Tlalpan, Magdalena Contreras. Sabe el partido en el poder que en Benito Juárez y Cuajimalpa nunca tuvieron suficientes simpatizantes.

En los últimos acontecimientos en la capital del país se hundieron dos presidenciables con cierta fuerza para Morena, el primero fue Marcelo Ebrard, a quien se le señala como uno de los responsables del accidente de la Línea 12 del metro en Tláhuac, el pasado 8 de mayo.

La otra militante de Morena a quien al parecer se le acaba la carrera política a pesar de que estaba encaminada a ser presidenciable es a la jefa de gobierno de la capital del país, Claudia Sheinbaum, quien ni siquiera pudo llevar al triunfo a Morena en la alcaldía donde vive y donde fue alcaldesa en algún tiempo: Tlalpan, ahí Morena sufrió una muy grave derrota, ya que era una delegación que tenía más de 20 años de pertenecer a la izquierda.

Nadie pensaría que una fuerte candidata como Dolores Padierna pudiera perder en un espacio como la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México, una de las más habitadas y donde residen las principales oficinas de gobierno del país; sin embargo, la historia también pesa y a veces se convierte en lastre, porque los capitalinos no olvidan que se trata de la esposa del señor de las ligas, René Bejarano.

En Coyoacán, que pertenece al PRD, encabezado por el exfutbolista Manuel Negrete, quien pidió licencia para ir a competir por la gubernatura de su estado, Guerrero, la alcaldía seguirá en manos del cacique eterno de ese municipio, Mauricio Toledo, exdelegado de esa alcaldía y que en realidad sigue mandando, a quien se le va a quitar el fuero y mantiene un poder de facto en dicha circunscripción. Seguirá manteniendo el poder a través de su socio y amigo Giovanni Gutiérrez, de la coalición PRI-PAN-PRD. Coyoacán desde hace varios años no ha sido gobernada por ningún partido de derecha hasta ahora, con la alianza, donde se expresó un voto no sólo de cansancio sino de castigo contra Morena.

Hay quienes denominan a esta separación de preferencias electorales entre pobres y ricos, cuando en realidad no hay delegación que sea marcada por una clase socioeconómica determinada, pero la clasificación racista proviene de quienes consideran propio el triunfo electoral en la Ciudad de México, que llegan al extremo de decir que por un lado están los que pagan impuestos y por el otro, donde ganó Morena, viven los que son subsidiados. La división planeada por los conservadores choca con la intención de igualar criterios y formas de ver la realidad de una de las ciudades más habitadas del planeta.

Sin duda uno de los factores determinantes en esta contienda electoral fue la confianza de los morenistas que pensaron que nunca perderían estos espacios, que consideraban propios eternamente. Ahora Morena tiene menos de la mitad de las 16 alcaldías de la Ciudad de México.

Otra de las circunscripciones que creía propia es Miguel Hidalgo, donde Víctor Hugo Romo quería reelegirse. Todavía no entienden algunos que la reelección -aunque permitida en la ley en este nivel de gobierno- no es bien vista porque recuerdan que Porfirio Díaz se eternizó en el poder gracias a esa artimaña política.

En Miguel Hidalgo sigue Xóchitl Gálvez manteniendo un cacicazgo importante que no pudo deshacer con precisión Romo y que ahora cobra su factura ante la incapacidad de que se combatieran de manera más agresiva los intereses inmobiliarios de la senadora panista.

Así, ante un panorama de derrota morenista en la Ciudad de México se bajan dos de la carrera presidencial y dos caciques de antaño seguirán gobernando en Coyoacán y Miguel Hidalgo respectivamente, aunque disfrazados de cambio y progreso.

Nadie puede negar una política sucia de parte de ciertos grupos políticos que no descansaban de quitar propaganda de Morena, crear noticias falsas, inventar escenarios para desacreditar a Morena. Condición que nunca le interesó a Morena aclarar, porque creía que era suficiente con la confianza que la gente tenía en sus candidatos, pero no fue así. Hubo mucha gente que creyó las noticias falsas, que adoptó los mensajes de WhatsApp como reales, que creó todo un ambiente de animadversión contra Morena, que no supieron manejar.

La derrota de Morena en la Ciudad de México le muestra que ganó tantos espacios hace tres años debido a la ola que tenía López Obrador en las boletas, pero salta a la vista el hecho de que es un partido con vocación de oposición. No está preparado para tener el poder. Su estructura está diseñada a ser opositor, se carece, por ejemplo, de la capacidad de seleccionar candidatos ganadores y se inclinaron por escoger amigos y familiares, como si se tratara de una dinastía, lo que los llevó a una gran derrota.

Morena debe aprender de sus errores, que no son pocos, pero intentó aprender de los triunfos y ese es el principio de una larga vida en la oposición.

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